Entregas el auto reparado. El cliente dice que lo paga el seguro. El seguro dice que autorizó menos de lo que hiciste. Vos ya compraste los repuestos.
La reparación está hecha y nadie se hace cargo del total.
La respuesta corta: antes de tocar el auto, deja por escrito tres cosas: quién autoriza, por cuánto, y quién paga la parte que el seguro no cubre. Sin eso, el riesgo es todo tuyo.
¿Por qué un trabajo por seguro es distinto de uno común?
Porque las personas se separan. Quien trae el auto es el asegurado, quien autoriza el trabajo es la compañía y quien paga puede ser cualquiera de los dos, o los dos en partes. En un trabajo común esas tres figuras son la misma persona, y por eso nada de esto hace falta.
La confusión aparece cuando esa diferencia no se aclara al principio.
¿Qué tengo que confirmar antes de empezar?
| Dato | Por qué |
|---|---|
| Compañía y número de siniestro | Sin eso no hay expediente al que reclamar |
| Quién autoriza | Nombre y contacto de la persona concreta |
| Monto autorizado | Por escrito, no por teléfono |
| Deducible o franquicia | Lo paga el cliente y hay que decirlo antes |
| A nombre de quién va la factura | Compañía o asegurado, cambia todo el circuito |
| Plazo de pago | Suele ser mucho más largo que el de un cliente común |
El deducible es el que más conflictos genera, porque el cliente muchas veces no sabe que existe.
¿Cómo le explico el deducible al cliente?
Al recibir el auto, no al entregarlo. Es la conversación que evita el problema entero.
Tú: "El seguro cubre la reparación, pero tienes una franquicia. Esa parte la pagas vos cuando retiras el auto."
Cliente: "¿Cuánto es?"
Tú: "Figura en tu póliza. Fijate el monto y avisame, así lo dejamos anotado desde ahora y no hay sorpresas cuando vienes a buscarlo."
Dicho al recibir, es un dato. Dicho al entregar, suena a que le estás cobrando de más.
¿Qué hago si aparece un daño que no estaba autorizado?
Frenar y pedir ampliación antes de repararlo. Es lo más difícil de sostener cuando el auto ya está desarmado y el cliente apura.
Pero reparar primero y pedir después es cómo los talleres terminan absorbiendo trabajos completos. La ampliación autorizada por escrito es lo único que se cobra.
¿Cómo llevo la cuenta de lo que me deben las compañías?
Aparte de los clientes comunes, porque los plazos son distintos.
- Número de siniestro y fecha de la factura.
- Monto facturado y monto cobrado.
- Fecha estimada de pago según lo acordado.
Con tres o cuatro siniestros abiertos y plazos largos, lo que se debe se vuelve difícil de seguir de memoria.
¿Conviene trabajar con seguros?
Depende de tu capacidad de financiarte. Traen volumen y trabajos grandes, pero pagan a plazos largos mientras vos compras repuestos al contado.
Un taller que trabaja solo con seguros necesita mucho más capital de trabajo que uno que cobra al entregar. No es mejor ni peor: es otro negocio.
¿Con qué me quedo?
Autorización escrita antes de empezar, deducible avisado al recibir y seguimiento aparte de lo que deben las compañías. Con esas tres, el trabajo por seguro deja de ser una apuesta.
En Mi Taller la orden distingue quién es el dueño del auto de quién paga, así que la factura sale a nombre de la compañía y el deducible queda registrado como lo que le corresponde al cliente.