Aprende paso a paso cómo sacarle el máximo provecho a tu sistema de gestión de taller
Con capturas de cada pantalla, para seguirlas mientras usas la app

Mi Taller no usa contraseñas: entras con un enlace que te llega por correo. Estos son los cuatro pasos, desde la pantalla de acceso hasta el panel de control.
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Antes de cargar el primer cliente conviene dejar listos los datos del taller: el nombre que sale en los documentos, el país, la moneda y cómo calculas la ganancia.
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Los mecánicos, la recepción y el resto del personal se cargan todos en el mismo lugar. Lo que más confunde es que mecánico no es un rol: es el rol Empleado con su cargo escrito al lado. Estos son los seis pasos.
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Todo en Mi Taller cuelga del cliente: sus vehículos, sus órdenes de trabajo y sus facturas. Estos son los cinco pasos para cargar el primero.
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El auto es lo que se busca por placa, lo que se le asigna a una orden y lo que tiene fechas que vencen. Estos son los seis pasos, incluida la parte que ningún taller quiere olvidarse: el aviso antes de que venza la revisión o el seguro.
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Cargar una vez lo que hace tu taller —y a cuánto— para no volver a escribirlo ni recalcularlo en cada presupuesto. Incluye la parte que confunde: qué hacer cuando el mismo trabajo cuesta distinto según el auto.
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El stock de repuestos, con su costo, su precio de venta y el aviso cuando se está por acabar. Empieza por las categorías, porque sin al menos una el formulario del producto te va a dejar a medias.
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La orden es donde vive todo lo que le pasa a un auto: qué se le hace, quién lo hace y en qué estado está. Se puede abrir aunque todavía no tengas los datos del cliente.
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Dejar por escrito y con fotos cómo entró el auto, firmado por el cliente. Es la única defensa contra el “ese golpe no estaba” de la entrega, y de paso es lo que le dice al mecánico qué tiene que revisar.
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Que el mecánico no dependa de que alguien le cuente qué hay que hacer. Lo que el cliente dijo al entrar queda arriba de la orden, y de ahí sale una lista de puntos que se van marcando uno por uno.
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Quién tiene este auto y en qué punto está. Dos cosas chicas que, cuando faltan, se resuelven gritando por el taller o llamando al cliente para decirle “déjame ver”.
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Lo que hay que hacer en el taller y no es un auto: limpiar la fosa, calibrar la alineadora, cambiar el extintor vencido, llamar al cliente que quedó esperando. Un tablero, y plantillas para lo que se repite.
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La bandeja de salida del taller. Cada presupuesto, factura o inspección que generas queda acá esperando que se lo mandes al cliente, para que ninguno se quede sin enviar porque el taller estaba lleno.
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Cobraste $8.282 y te quedaron $1.373. Ni te robaron ni está mal la cuenta: en el medio hay impuesto que no es tuyo, repuestos que pagaste y comisiones que se ganó el mecánico. Finanzas te muestra esa resta completa, línea por línea.
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En Finanzas hay dos botones de descarga, y no son el mismo archivo con distinto formato: contestan preguntas distintas. El PDF es para mandar y archivar; el Excel es para trabajar. Y hay una cifra que casi todos leen mal.
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