Guía paso a paso · 4 pasos
El plan de revisión y la ficha del mecánico
Que el mecánico no dependa de que alguien le cuente qué hay que hacer. Lo que el cliente dijo al entrar queda arriba de la orden, y de ahí sale una lista de puntos que se van marcando uno por uno.
Paso 1: Lo que el mecánico lee primero
Arriba de cada orden está «Problema reportado», que es la ficha del mecánico. No es un resumen escrito aparte: sale solo de lo que cargaste en la inspección. Muestra «Lo que dice el cliente» con sus palabras, el «Motivo de la visita», desde cuándo pasa y cuándo ocurre, el kilometraje, lo que ya traía el exterior y el «Trabajo reciente» que le hicieron en otro lado. Eso es exactamente lo que hace falta para empezar a buscar la falla sin preguntarle a nadie.

Paso 2: Abre el plan de revisión
Justo abajo está «Plan de revisión»: la lista de lo que hay que revisar en este auto, en esta visita. Al principio dice «Todavía no hay puntos». Sin esa lista, lo que se va a revisar vive en la cabeza de quien recibió el auto o en un papel que se pierde, y lo que no se anotó es lo que después nadie revisó. Tienes dos maneras de llenarla: «Agregar un punto» a mano, o dejar que la app te proponga.

Paso 3: Deja que la inspección te proponga los puntos
Toca «Sugerencias del ingreso» y la app lee la inspección que acabas de hacer: el motivo de la visita, lo que reportó el cliente, el trabajo reciente en el vehículo. Cada sugerencia aparece como una etiqueta que puedes agregar de a una, o todas juntas con el botón que dice cuántas son. No es magia ni adivinación: es lo que ya escribiste al recibir el auto, convertido en tareas concretas para que no se pierda en el camino entre el mostrador y el elevador.

Paso 4: El mecánico marca punto por punto
Con la lista armada, cada punto tiene tres respuestas y una salida. «Sin novedad» es revisado y está bien. «No pude revisar» es honesto y sirve: deja constancia de lo que quedó afuera en vez de fingir que se revisó. «Necesita trabajo» es el hallazgo, y ahí está lo bueno: «Pasar al presupuesto» convierte ese punto en una línea del presupuesto sin volver a escribirlo ni buscarlo en el catálogo. Arriba, el contador te dice cuántos puntos van revisados de cuántos, y debajo de cada uno queda de dónde salió: del cliente o de recepción.

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